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La Sra. Argentina (Tina) Vázquez Vda. De Ortega proviene de una antigua familia de Camargo trasladada a Mercedes en medio de la Revolución Mexicana, y estuvo casada con un característico caballero de fortuna en un sitio llamado Río Rico, al que ella misma califica como “escenario típico del Oeste pintoresco y salvaje”. Tina Ortega no sólo se atrevió a tomar las riendas de los negocios de su esposo, sino también a llevarlos ‘por sus propias pistolas’ al más alto nivel de éxito, elegancia y refinamiento; sin dejar por eso de lado su corazón de mujer y madre, que ha sabido mostrar a su descendencia lo que puede hacer quien se propone materializar sus sueños con decisión e inteligencia, férreo espíritu de trabajo y firmeza de carácter.

El padre de la Sra. Ortega, Rubén Vázquez Mercado, era originario de la ciudad de México y su madre, Francisca García, había nacido y vivía en Camargo, Tamaulipas, lugar donde contrajeron matrimonio. Partidaria de Porfirio Díaz, durante la Revolución Mexicana la familia García, se trasladó a Mercedes, Texas, haciendo lo propio la pareja de recién casados.
En 1932, a los 18 años de edad, Tina se casó con José Ortega, dueño del Restaurante y Bar "Joe’s Place" en Río Rico, al sur de Mercedes sobre la margen mexicana del Río Grande. Nacido en Chihuahua, Ortega se había instalado primeramente en California, donde residía mientras que al mismo tiempo operaba bares sobre el lado mexicano, en Tijuana y Aguascalientes, lugares muy concurridos por el público estadounidense aficionado a las carreras de caballos y al ‘jai-alai’ (pelota vasca). Más tarde, José Ortega se trasladó al Valle de Texas.

Súbitamente, en 1941 sobrevino la catástrofe: una gran inundación cubrió a Río Rico, echando abajo el puente internacional y devastando buena parte del pueblo. La compañía constructora ‘B & P’ instaló un servicio de ferry, pero de todas maneras el Sr. Ortega decidió instalar el "Joe’s Place" a otro lugar.

“Lloré al tener que dejar nuestro hogar”, declara Tina Ortega, “y no me sentía atraída por la idea de irnos a Reynosa, que para entonces contaba con sólo 6000 habitantes. Pero pronto se produjeron allí grandes cambios: la compañía petrolera mexicana, Pemex –formada a raíz de la nacionalización del petróleo en 1938- estableció una gran refinería en la ciudad de Reynosa; en tanto que la segunda guerra mundial llevo nuevos clientes a los establecimientos dedicados a actividades similares a las del "Joe’s Place", ubicado a partir del verano de 1942 en la esquina de las calles Ocampo y Allende”.

Cuando los miembros de la Academia de Médicos de Familia de Texas se reunieron en McAllen, en 1973, los organizadores del encuentro se preguntaron donde, en la zona aledaña al Valle del Río Grande, podrían sentar a los 1,000 participantes para obsequiarlos con una cena formal, en un ambiente elegante. En Reynosa, la Sra. Argentina Vázquez Vda.
De Ortega tenía la respuesta: las nuevas instalaciones de su Restaurante y Bar "La Cucaracha" acababan de ser concluidas, y no tuvo ningún inconveniente en ofrecer una brillante recepción –de un nivel de primera categoría-, a la reunión inaugural de la convención, entre cuyos miembros asistentes figuraba aquella noche el célebre cardio-cirujano de Houston, Dr. Denton Cooley.

Aunque fino y amplio edificio inaugurado en 1973 era nuevo, el restaurante no lo era. Los habitantes del Valle conocían "La Cucaracha" desde 1952, así como su predecesor, "Joe’s Place", desde que fuera instalado en Río Rico por el esposo de la Sra. Argentina –José Ortega- en 1931, para ser trasladado a Reynosa en 1942.
“Para 1950”, relata Aída Martínez, hija del matrimonio Ortega, “la fama de mi padre había llegado lejos.” Gran coleccionista de fotos, periódicos y revistas de la época que contienen información sobre sus padres, la Sra. Martínez nos facilitó un ejemplar de “HOY” fechado en abril de 1950, donde aparecen dos fotografías de la mencionada colección de fieras, con el siguiente pie: “José Ortega, propietario de uno de los cabarets más famosos de la frontera, el "Joe's Place", de Reynosa, Tamaulipas, es a la vez uno de los hombres más excéntricos del lugar por su afición a las fieras salvajes.
José Ortega poseía una especie de pequeño zoológico. En la noche de un sábado de 1951 pensó que la gente necesitaba un poco de emoción, procediendo, sin pensarlo dos veces, a soltar en la pista de baile un león y un oso. “La gente gritó y corrió, e incluso algunos se desmayaron. Pero nadie olvidó jamás aquella velada (por supuesto, pronto habían descubierto que se trataba de animales tan mansos que podían ser alimentados con la mano).”

Aquí se le puede ver en el patio de su casa con unos osos a los que ya ha domesticado. Si bien el "Joe’s Place" es un conocido centro nocturno de gran categoría, este aspecto de la personalidad de su dueño compite, en igualdad de condiciones, con la popularidad del lugar en sí.”
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